Noticiario Belalcazareño / Asociación " Amigos de Belalcázar, Villa de Monumentos"

 

BELALCÁZAR

...del CATÁLOGO ARTÍSTICO Y MONUMENTAL de la provincia de CÓRDOBA. Tomo I. Adamuz.-Bujalance.

Autores: Dionisio Ortiz Juárez -- Juan Bernier Luque -- Manuel Nieto Cumplido y

Francisco Lara Arrebola

 

II. INTRODUCCIÓN HISTÓRICA

 

La evolución fonética y toponímica de esta población ha pasado a través de los siglos por Gafiq – Gafet – Gahet - Gahete y, finalmente desde 1466, Belalcázar (2) .Los antecedentes prehistóricos y de la antigüedad  localizados  en su término municipal pueden verse en el capítulo de Arqueología del presente Catálogo. Su historia propiamente dicha comienza, por relato de las fuentes escritas, en el siglo X. Durante los primeros siglos de dominación musulmana fue Gafiq, según al-Istajri, capital de la cora de Fahs al-Ballut o Llano de las Bellotas, situándola a dos días de camino de Córdoba en la ruta que por el norte conducía expresamente a esta población. Sin embargo, cincuenta años mas tarde, Ibn Hawqal afirma que Gafiq era capital de la comarca de Usqufa en el Fahs al-Ballut. Al final de la dominación musulmana Gafiq era la alcazaba del rustaq de Usqufa y el castillo de Pedroche era la medina de la región de su nombre. La población parece que tomó su nombre de la tribu árabe de Gafiq b. al-Shahid b. Alqama b. Akkk b. Aduan. “Sucede con frecuencia –escribe al-Idrisi- que los cristianos hacen incursiones por la región circundante a este castillo, pero los habitantes de Gafiq les quitan por la fuerza el botín que hayan recogido y los expulsan de su territorio. Los cristianos que conocen su espíritu defensivo y su valor, evitan enfrentarse a ellos” (3).

  De 1193 es la primera noticia cristiana sobre la localidad. Alfonso VIII concede a la orden de Calatrava el portazgo de cuantas recuas salen desde Toledo a Córdoba a través de Capilla y Gahet (4). Tras las reconquista de Capilla en 1226, los moros de esta localidad se refugian en Gahete (5).

  Parece evidente que fue conquistada por Fernando III antes del 9 de septiembre de 1236, ya que en esta fecha asigna a Capilla una porción de los términos comprendidos entre ésta y Gahete equivalentes a las dos terceras partes (6).

  En 24 de julio de 1243 fue dada a Córdoba junto con los castillos de Chillón, Santa Eufemia, Ovejo, Mochuelos, Almodóvar y la villa de Pedroche (7), en cuya jurisdicción permaneció hasta la mitad del siglo XV. Según el prof. Emilio Cabrera en su excelente tesis doctoral sobre El Condado de Belalcázar, “a través de la documentación conservada parece evidenciarse que la repoblación del territorio…. solo se llevó a cabo a partir del último tercio del siglo XIII” (8).

  De 6 de noviembre de 1444 es el albalá de Juan II concediendo a Gutierre de Sotomayor, maestre de la orden de Alcántara, la villa de Gahete con sus vecinos, términos y jurisdicción (9). Desde esta fecha  hasta el siglo XIX  formó parte del patrimonio de los condes de Belalcázar y duques de Béjar (10).

  Su patrimonio artístico y monumental desapareció en gran parte –así como la documentación eclesiástica- durante los años 1936-39. ( foto )

 

 

IV. MONUMENTOS RELIGIOSOS

 

IV. IGLESIA PARROQUIAL DE SANTIAGO

 

1. Descripción.

  De la primera parroquia de Gahete antecedente de la actual, se sabe que fue erigida en honor de Santiago el 31 de marzo de 1272 y que se le asignaron los correspondientes límites a su feligresía (15); que su emplazamiento estuvo donde el templo actual y que debió ser bastante pequeña (16). Por el Libro de Visitas Generales del Obispado (17) sabemos que en 1589 estaban hechos los tres arcos perpiaños más próximos a la cabecera, “sobre el techo de la iglesia vieja”, y que aún faltaban otros tres.

  Ramírez de Arellano (18) dice, sin señalar la procedencia del dato, que la iglesia fue construida en 1559. Es posible que de esta fecha poco más o menos sean las trazas. Aunque, como es frecuente en estos casos, no obedezca en su totalidad a un solo monumento, si parece en conjunto ajustada a un plan primitivo.

  Es toda de piedra del país, de una sola nave muy amplia (33,55 x 15,75 ms.), con pilares adosados a los muros, sobre los que se apeaban los arcos perpiaños que sostenían la bóveda, hoy desaparecida, y seis metros a la primitiva altura. ( foto )

  Los pilares son de sección románica, pero con bellos basamentos clásicos. En general, esta nave con su ábside semicircular debía presentar gran parecido estructural con la iglesia de los Mártires de Marruecos de que se habla en otro lugar.

  Lateralmente, tiene dos series de capillas de casi 4 metros de fondo alojadas entre los grandes estribos que mediante robustos arbotantes, sostenían la primitiva bóveda. Los arcos formeros han sido en su mayoría modificados para labrar las portadas de dichas capillas, pero, no obstante, quedan tres primitivos con las aristas chaflanadas con evidente recuerdo de los de las iglesias cordobesas de la reconquista. Como carácter general, consecuencia del material local empleado y probablemente por tradición, el dovelaje de este tipo de arcos es de muy poca altura dando la apariencia de grandes losas adoveladas.

  La cabecera era de planta semicircular, en forma de exedra, con arco toral (19) . Hoy no solo ha desaparecido, sino que la iglesia ha perdido casi todo su espacio (20).

  En el lado del Evangelio hay tres capillas con grandes y artísticas portadas que obedecen a un mismo momento. Arcos de medio punto sobre pilastras coronadas por entablamentos y rematados en escudos. La más próxima a la cabecera es la mejor. El arco está sostenido por medias columnas de orden jónico que sostienen un entablamento sui generis con raros triglifos.     ( foto )

  Esta capilla lleva el escudo de los Sotomayor. Las otras dos ostentan sobre el arco unos raros entablamentos con pequeños triglifos colgantes. La una fue de los Morillo Velarde cuyas armas campean en su escudo y la otra de Juan Murillo de Medina, comisario del Santo Oficio, según reza en un rótulo del friso (21).

  Son curiosos ejemplares de mediados del siglo XVII, que dentro de cierta corrupción de los cánones conservan arrogancia y belleza de proporciones. A los pies de la iglesia, a los lados de la puerta, hay dos portaditas de estilo plateresco, mal trabadas con el resto de la fábrica, que seguramente proceden de otro lugar. Igual ocurre con dos repisas de piedra que hay en la fachada y con la pila de agua bendita, que son de ese estilo gótico serrano, muy diferentes entre sí y que bien pueden ser vestigios de la iglesia anterior (22).

  La fachada principal es de recia y adusta fisomonía, rota tan solo por los desahogos arquitectónicos de la portada y el cuerpo de la torre, que rompen su monotonía. Como en esta época era frecuente dejar las portadas para labrarlas después, en este caso quedó sin hacer en gran parte.

  La estructura arquitectónica de este frontis consiste en un enorme paramento abierto en su parte inferior por un gran arco cuya altura es doble que su luz y que cobija una portada de orden jónico (23). El zócalo moldurado que corre por toda la línea de fachada, los apilastrados que flanquean en gran hueco y las molduras y cajeados de su interior demuestran que quedó sin terminar la parte alta, cuyo plan ignoramos. Dos series verticales de ventanitas en forma de aspilleras contribuyen  a darle cierto aspecto de arquitectura militar al edificio. ( fotos 44- 36 - 47 )

  En los laterales del templo, sobre la altura de las capillas, destacan los fuertes botareles coronados por pináculos renacentistas, unidos a la fábrica por arbotantes y trabados a los muros de cerramiento de las capillas lo que demuestra que desde el principio se proyectaron englobados en la construcción. La portada que se aloja en el arco es adintelada aunque dudamos que lo fuera así en su origen. Flanquean el vano par de columnas de fuste liso, con ligero éntasis coronadas por capiteles jónicos muy evolucionados. Sobre el entablamento clásico, un coronamiento formado por frontón curvo partido y centrado por hornacina avenerada con bellas repisas y frontón triangular también roto.

  Es obra pareja a las portadas de las capillas antes mencionadas. Tanto la portada como todo el hastial y la torre son obra del XVII, sobre todo de hacia el año 1632, según se desprende del Libro de Visitas Generales del Obispado (24).

  La torre quedó sin terminar. De ella solo se levantó  el primer cuerpo como remate de la fachada principal. Es prismático de sección rectangular. Los frentes menores tienen huecos de medio punto; los mayores, una organización paladina de gran belleza, aunque de vanos excesivamente estirados. Es un caso más de torre-fachada, como llama a éste tipo Angulo Iñiguez (25) frecuente en la Sierra de Sevilla y también en la de Córdoba, coincidiendo con las iglesias de arcadas transversales, como en este caso, y que se dan hasta bien entrado el XVI. Es lástima que ésta de Belalcázar haya quedado sin concluir ya que de habersele decorado la fachada y haberse terminado la torre hubiera sido el ejemplar mas conseguido dentro del tipo.  ( foto )

  Junto a los resabios románicos que hemos señalado tales como la sección de los pilares y los arcos o la forma semicircular del ábside, hay otros aspectos que obligan a comparar esta iglesia con la del Hospital de la Sangre de Sevilla, comenzada por Gainza en 1546 y continuada por Hernán Ruiz en 1558. Estos aspectos son el elevado y profundo arco de fachada y estos contrafuertes incluidos en la construcción así como las proporciones, el ámbito monumental y la belleza de líneas y proporciones en muchos elementos. Hay muchas cosas que caen dentro del estilo del segundo de los Hernán Ruiz, maestro mayor del Obispado desde 1547. Es muy posible que  diese trazas que luego  se modificasen en algunas partes. ( foto )

  El terremoto de 1755 quebrantó las bóvedas y según Ramírez de Arellano (26) obligó a levantar los botareles que se ven por fuera. Casas-Deza (27) solo dice que se construyeron tres botareles a cada lado. Estos botareles evidentemente no son de esa época y tienen un claro precedente en los del crucero de la Catedral de Córdoba. Por esas fechas el albañil y alarife Juan Morales Hidalgo hizo obras en la iglesia de Belalcázar (28).

 

2. Orfebrería.

 

Cáliz de plata con decoración incisa y cincelada y adornos de pedrería y esmaltes. Nudo en forma de bellota, copa sin arandela, con costillas esmaltadas y cabujones. Estilo renacimiento.

  Inscripción: “Este cáliz dio el S. Licenciado Antonio Morillo, Racionero de la Santa Iglesia de Córdoba. 1628”.

  No tiene punzones. Dimensiones: alto 28,5 cms.; pie, 16 cms; boca 8,7 cms. ( foto )

  Par de relicarios, de chapa de plata repujada y sobrepuesta a armazones de madera. Pie con volutas, para de ángeles que parecen sostener la parte del viril. Este es ovalado y va entre querubines, volutas y dosel. Estos relicarios son copia exacta de unos de procedencia italiana existentes en el tesoro de la catedral de Córdoba.

  Inscripción: En uno de ellos, “Este relicario se hizo año de 1782, de otro antiguo que dio a esta iglesia de Belalcázar el Dr. D. Francisco Antonio de Bañuelos i Morillo, Maestrescuela i canónigo de Córdova. Año de 1650.”

  Punzones: león de Córdoba, Castro con flor de lis y CAS / TRO, es decir, los Damián de Castro. Dimensiones: alto, 46 cms. ( foto )

  Ostensorio de plata dorada, formas torneadas, con botones de esmalte, volutas y costillas. Estilo manierista.

  Inscripción: “Esta custodio dio Lvys Vazquez de Dveñas y Hermanos, vezinos de toledo a la yglesia de la Conquista, año de 1622”.

  Probablemente, debido a los trastornos ocasionados por la guerra civil, ha venido esta pieza a parar a esta parroquia. No tiene punzones. Parece obra cordobesa. Dimensiones: alto, 60,5 cms.; sol, 30 cms.; pie, 19,5 cms.

 

 

V. CONVENTO DE SANTA CLARA.

 

1. Descripción.

  El convento de religiosas franciscanas de Santa Clara de la Columna fue en un principio convento de varones, bajo la advocación de S. Francisco. Lo fundó doña Elvira de Estúñiga, que comenzó la obra. Estaba ya muy avanzada cuando su hijo, don Gutierre II, primer conde de Belalcázar, renunció al condado para hacerse fraile jerónimo con el nombre de fray Juan de la Puebla. La misma señora mandó edificar unas casas junto al monasterio, donde solía retirarse con frecuencia y donde sus hijas Leonor e Isabel, una vez muerta doña Elvira (6 de septiembre de 1483) quieren completar las edificaciones hasta construir un convento para retirarse ellas mismas. Pero su vecindad con el convento de frailes aconsejó separar ambas comunidades (29). Se acordó entonces levantar en otro lugar un nuevo convento para los frailes, autorizado por bula de Inocencio VIII, otorgada en 14 de septiembre de 1486, y que la nueva comunidad de monjas ocupase el fundado por doña Elvira. Se hizo el cambio en 1490, dándole el nombre de Santa Clara de la Columna al de religiosas y de S. Francisco de los Mártires al de religiosos. ( foto )

  Alejandro VI agregó los dos conventos a la provincia de Los Ángeles, de la orden franciscana, fundada por fray Juan de la Puebla que había cambiado de orden. Este monasterio, donde tomaron el hábito y donde fueron sepultados muchos miembros de la familia condal, mereció en todo tiempo la protección y apoyo de los miembros de dicha familia y, según los historiadores y la propia tradición del convento fueron muy generosos dotándolo de numerosas y valiosas obras de arte, de orfebrería y ornamentos. Del espolio que sufrió durante la guerra civil, han sobrevivido muy pocos objetos, si bien el edificio salió sin notables deterioros. ( fotos 37 - 7 - 8 - 9 )

  Es, quizá, el más importante de los monasterios de religiosas existentes en la provincia de Córdoba, tanto por su extensión como por la grandiosidad e importancia de sus construcciones. Ocupa una extensión construida de unos siete mil metros cuadrados, y son numerosísimos los salones, corredores, escaleras, patios y otras dependencias, casi todo construido en piedra de granito, tan abundante en la comarca, y con profusión de techumbres de madera y artísticos artesonados.

  La iglesia, rodeada de construcciones posteriores, tiene despejado el imafronte, flanqueado por dos contrafuertes cilíndricos, como parecen ser los restantes de la construcción, terminados en bonitos pináculos flamígeros. La portada es también de un avanzado flamígero, como obra ya próxima al XVI. Un arco carpanel, cobijado por otro trilobulado, constituye la única entrada.

  El arco trilobulado que se eleva bastante, forma un tímpano, donde se alojan unas esculturas góticas, de la segunda mitad del XV, de bastante buen arte, pero muy mutiladas, que representan a Jesús de pie, con el pecho desnudo, teniendo a su derecha a Santa Clara y a su izquierda a la Magdalena arrodillada.

  Están concebidas mas como relieve que como bulto redondo. Acusan ese germanismo que se encuentra en varias esculturas cordobesas de la época, que evidencian la existencia en la Córdoba del siglo XV de una importante producción escultórica de la que solo quedan escasas muestras: S. Bartolomé y Anunciación del Museo Arqueológico, Calvario en madera y relieve en piedra de S. Ildefonso, ambos en la catedral, Virgen del Museo de Boston, etc. ( foto )

  Este arco, desde su base, está rodeado de molduras que dejan entre ellas, en todo su recorrido, un cordón franciscano.

  Enmarcando este conjunto, y dejando una estrecha faja lisa entre ellas, otras molduras forman un movido arco conopial, con bien labradas cardinas, pináculos y remate que se proyecta, ya exento, sobre un pequeño rosetón, del que queda solo el anillo. Un toro corta el imafronte horizontalmente a la altura de la terminación del contrafuerte.

  Finalmente, un tímpano escalonado, con crestería calada, debía proyectar su silueta y su encaje de piedra sobre el cielo antes de que lo afease un desorden de espadañas y otras construcciones.

  Todo el costado derecho de la iglesia está también recorrido a la altura de los aleros por un pretil calado con bellas labores góticas. Entre las molduras están los escudos de Sotomayor y Zúñiga. ( foto )

  Formando ángulo recto con esta fachada, está la fachada del convento, constituida por unos soportales de piedra, sobre los que debía correr una galería abierta, hoy tabicada. Es obra algo posterior.

  El interior de la iglesia ofrece menos interés ya que se trata de una nave sencilla cubierta por bóveda de crucería nada compleja, aunque por las ménsulas de arranque y la sección de sus nervios se ve que es obra de finales del gótico.

  Paralela a los pies de la iglesia hay una nave de la misma época y estilo, hoy cortada a media altura, también cubierta por dos tramos de crucería, en uno de ellos muy compleja, que conserva aún el nombre de sala capitular.

  El coro alto, presenta señales de haber sido agrandado en época muy posterior a su construcción primitiva.

  El elemento mas importante de la clausura es sin duda el patio claustral, labrado en piedra de la comarca. El claustro bajo está formado por arcos carpaneles, cuyo perfil, con dos amplias acanaladuras en lugar de aristas, se repite una y otra vez por todo el edificio. Están sostenidos por gruesas  columnas de tambores sin capiteles ni otra solución de continuidad. Los basamentos, de tipo gótico, son ochavados, con molduras, y se unen unos a otros mediante un pretil, que parece posterior a su construcción. Arcos del mismo tipo forman los rincones. ( fotos 30 - 29 )

  En las paredes encaladas se abren algún que otro arco de medio punto –uno de ellos con penetraciones incipientes- que dan acceso a las distintas dependencias. Merece especial mención una ventanita gótica con bellos calados, que da luz a la tribuna del refectorio.

  La techumbre, tanto en plana baja como en planta alta, está formada por un artístico artesonado de lazo plano, sin que las vigas se vean debajo, con decoración pintada, bastante bien conservada, sobretodo en el superior. Es un tipo poco frecuente, de gran belleza, muy repetido en el edificio. En el rincón del claustro más próximo a la iglesia hay algunas pinturas decorativas y figuras de santas muy retocadas en tiempos, y hoy muy deterioradas. Es el lugar donde estaba el comulgatorio de las religiosas.

  El claustro alto, tiene también columnas mucho mas bajas, sobre basamentos góticos, con capiteles sencillos, ochavados, que sostienen grandes zapatas de madera, que a su vez soportan las vigas que forman el arquitrabe. Los antepechos tienen labrada una decoración típicamente ojival, en profundo relieve, pero sin calar. Si bien la escalera no es monumental, si debe destacarse su buen artesonado del mismo estilo que el de las galerías. ( fotos 11 - 12 )

  Entre las muchas piezas importantes del convento, merecen destacarse, el refectorio, cortado por varios arcos perpiaños, pero que no originan como es corriente, techumbre de faldones, sino plana, de madera, con una calle en medio con bella labor de lazo y todo el conjunto de pinturas y escudos; el llamado dormitorio de los frailes y la enfermería, enormes salones cubiertos con impresionantes artesonados de par y nudillo, aunque menos artísticos que el resto; la sacristía también cubierta de artístico artesonado; el actual lavadero, que debió albergar una fuente en tiempo de los frailes, y que está constituido por un pabellón aislado por tres frentes, cubierto por una gran bóveda de crucería simple, y en cada testero hay dos arcos doblados que abren al exterior. En la clave las armas de los Zúñiga.

  Finalmente mencionaremos un enorme salón bajo, ya en la parte del convento inmediata a lo que pudiéramos llamar casa de campo, de mas de cuarenta metros de largo, de unos diez metros de ancho, dividido en tres naves por dos filas de catorce columnas cada una, y cubierta de madera plana sostenida por vigas. Las columnas, como las restantes del edificio son gruesas, llevan como basa un bajo prisma cuadrangular con las aristas superiores biseladas.

  Por capiteles, simples dados, algo moldurados en las aristas inferiores. Los arcos próximos al tipo general del convento. Todo el conjunto es impresionante por la tosquedad de su arquitectura y por la mayor amplitud que producen a la vista los techos bajos y oscuros. No creemos que haya tenido originalmente ningún destino noble. Tal vez se destinó a bodega, almacén o granero.

  En general, todo el convento parece obedecer a una misma época, fines  del XV y principios del XVI; pero de una arquitectura poco relacionada con lo que por aquellas fechas se labraba en el resto de Andalucía.

 

2. Ornamentos.

  De la gran cantidad de ornamentos sagrados que poseía este convento, queda muy poco, aunque importante. Hay restos de un terno de terciopelo rojo, del que las piezas más importantes son una casulla y el frontal del altar con las figuras bordadas de S. Francisco, la Virgen y Sta. Clara. Son bordados, al parecer de la escuela de Guadalupe, de fines del XV.

  De las mismas fechas son un paño de púlpito y dos atrileras, pertenecientes a otro juego de ornamentos, ya que son bastante diferentes las figuras y, sobre todo, los nimbos. Estos, en lugar de hojarasca bordada tienen encajes de oro.

  Otra pieza muy importante es un frontal de altar de tisú, bordado también a mano que ofrece la siguiente inscripción:

  “Lo dieron el día uno de octubre de 1755 lo excelentísimos condes duques de Benavente, duques de Medina de Rioseco y primeros duques de Gandía”   ( fotos  32 - 33  ) 

 

3. Escultura.

Virgen con Niño. De lo poco que se salvó del desastre de la guerra, es digna de mención una imagen de la Virgen con el Niño en brazos hecha en barro cocido, de poco mas de un metro de altura.

  El Niño Jesús tiene descubierta una pierna y está en postura muy natural. La corona de la Virgen es también de barro y forma cuerpo con el cuerpo. Los plegados, algo angulosos. Parece obra de fines del XIV, de muy buena mano.

  Ramírez de Arellano (30) dice que la llamaban la “Tenaja y la botija”. Es lástima que estando en clausura, no pueda  ser admirada por los fieles. ( foto )

Cristo de marfil, escultura bastante buena, fechable en la segunda mitad del siglo XV.

 

Niño Jesús desnudo. Buena escultura de la segunda mitad del siglo XVII, de escuela sevillana.

 

VI. CONVENTO DE S. FRANCISCO DE LOS SANTOS MÁRTIRES DE MARRUECOS.

La comunidad de varones que se había instalado en el antiguo convento de S. Francisco, fue trasladada, como se ha dicho, a un nuevo convento para dejar el primitivo a la comunidad de las monjas clarisas, que fundaron las hijas de doña Elvira de Zúñiga.

  Este nuevo monasterio, que habría de llevar el nombre de S. Francisco de los Mártires, se funda autorizado por bula de Inocencio VIII, otorgada el 14 de septiembre de 1486. Estaba casi terminado en 1487, y a él se trasladan los frailes definitivamente en 1490 (31). Alejandro VI unió los dos conventos a la provincia de Los Ángeles, de la orden franciscana, fundada por fray Juan de la Puebla.

  Ramírez Arellano (32) dice que no quedaba en su tiempo más que la iglesia. Hoy no solo está abandonada sino en ruina. Interiormente es de una sola nave cubierta con bóveda de medio cañón. Unos pilares resaltados sobre los muros a modo de grandes moldurones siguen sin solución de continuidad, ceñidos al cañón de la bóveda. Esta particularidad, semejante a la estructura de la iglesia parroquial, y el ábside semicircular, también como lo tuvo ésta última, darían al conjunto una estampa de indudable recuerdo románico.

  Pero esto no llegó a suceder, pues tras el muro de cabecera actual, con ábside cuadrado, quedó en alberca la prolongación de la iglesia que debería tener dos tandas más y un ábside semicircular, todo ello construido de piedras irregulares.  ( foto )

  Una capilla, en el lado del Evangelio, muestra portada plateresca y, en su interior, una cupulita muy plana, decorada en círculos, bastante emparentada con obras cordobesas de la segunda mitad del XVI.

  Aún quedan restos de arranques de bóvedas nervadas y arcos apuntados, de la fecha de construcción del templo, así como unos pináculos en el exterior sobre la base de la torre.

  La fachada no ofrece nada de particular. Es de piedra mal escuadrada y presenta dos órdenes, el inferior de medias columnas, y el superior apilastrado, rematado por el escudo combinado de los Sotomayor y los Enríquez, ya que la obra se realizó principalmente bajo don Gutierre III de Sotomayor casado con doña Teresa Enríquez.

 

VII. ERMITAS.

  Aunque la repoblación de Gahete después de la conquista parece haberse intensificado a fines del siglo XIII, no debió llegar a constituir un núcleo numeroso y, por tanto, las primeras iglesias que se edificaron fueron, según los testimonios que nos quedan, de bastante poca importancia.

  Sobre la parroquia de Santiago, primer templo del que se tiene noticia, se pudieron tender antes de demolerla, los arcos de la bóveda desaparecida de la actual iglesia. Las restantes ermitas, que han llegado hasta nosotros bastante restauradas, pero sin perder su traza inicial, pueden darnos idea de cómo debió ser aquella.

  Es difícil encontrar un pueblo en que se conserven hasta cinco ermitas, poco mas o menos de la misma época, es decir de finales de la Edad Media; pero por tratarse de lugares serranos, siempre mas aislados, y más aún entonces, ofrecen caracteres de gran antigüedad. Son construcciones populares, toscas, que reflejan la condición campesina y pastoril de sus constructores, al mismo tiempo que patentizan relaciones con comarcas de Extremadura y la Meseta, de espaldas a las tierras del Sur de que dependían políticamente.

  Sus esquemas constructivos obedecen a dos tipos principales: uno, de tradición románica, con tres naves separadas por arquerías, y otro mas gótico y relacionado con multitud de iglesias de la comarca, de una sola nave, con cubierta de madera a dos aguas sobre grandes arcos perpiaños apuntados. Es de notar en este pueblo la persistencia de fórmulas románicas, como los ábsides semicirculares y los arcos fajones en las bóvedas de cañón, en iglesias del XVI como Santiago y S. Francisco.

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1. Nuestra Señora de Gracia de Alcantarillas.

  Su nombre debe aludir a la proximidad de un puente. Es una de las iglesias más antiguas. Presenta exteriormente un raro aspecto, achaparrado, destacando su amplio tejado de dos grandes faldones que cubre la iglesia así como el pórtico y las dependencias que la rodean, más otro tejado del pórtico que se arrima al hastial de los pies. Recuerda construcciones serranas de Extremadura y Castilla, cobijadas por enormes tejados de poca pendiente. Emergiendo de los tejados aparece la espadaña.

  Al interior se nos presenta una iglesia de tres naves, con cinco arcos formeros a cada lado. Los arcos son de medio punto, con aristas biseladas. Apean sobre cuatro columnas y capiteles de acarreo, todos, al parecer romanos, de diversa índole, algunos capiteles sirven de basas, y los diámetros de las columnas son muy variables. Todo está cubierto por una espesísima capa de cal, que hace imposible un estudio de estos materiales. Los arcos son de piedra, y los muros parecen de tapial o mampuesto. La techumbre es de madera, a dos paños que de la nave central se continúan en las laterales; pero sin duda es reconstruida. Esta ermita puede ser obra de fines del XIII o ya del XIV.

  Como la mayoría de estas iglesitas rurales de la Sierra, no debió tener ábside originariamente; pero también como la mayoría de ellas, a fines del XV o, mas bien al principio del XVI, se le añade un ábside cuadrado, de estilo gótico, con bóveda de crucería simple y con arco toral rebajado, de un modelo muy generalizado en la comarca. ( fotos 14 - 42 )

  Dos puertas laterales de medio punto dan ingreso a la iglesia. A los pies, parece no haber tenido nunca más que una amplia ventana, como Ntra. Sra. del Castillo en Bélmez.

  Algunas dependencias posteriores rodean el templo por su cabecera, mientras que  la mitad de los pies está rodeada de un amplio pórtico más moderno con bancos de piedra, para cobijo de las gentes en los días de peregrinación.

  Esta iglesia constituye un interesante ejemplo de ermita rural serrana. Se encuentra a dieciséis kilómetros de la localidad (33).

 

2. Nuestra Señora de Consolación.

  Esta ermita fue parroquia de la aldea llamada Coslada. Iglesia de tres naves con arcos muy rebajados. Es posible que el origen de este templo se remonte a mayor antigüedad que el del anterior, ya que en su construcción actual hay aprovechados grandes pilares monolíticos de sección cuadrada con toscos cimacios. También algunos de los muros y arcos de medio punto, excesivamente encalados, pudieran proceder de una ermita levantada a raíz de la conquista.

  En la actualidad su aspecto general obedece más a una reforma del fines del XV o principios del XVI en que se añade un ábside gótico cubierto por crucería simple, y se levantan gruesas columnas, o, mas bien pilares cilíndricos sobre basamentos de tipo gótico, que sostienen una de las arquerías. También los arcos formeros, todos rebajados, deben proceder de esta reforma. Quedan sin encalar los arcos, que muestran su estructura, típicamente serrana, a base de dovelas de muy poca altura y de mucha anchura (34). A los pies, como Alcantarilla, tiene ventana en lugar de puerta. Una de las dos puertas laterales es de medio punto y formada por grandes piedras sin moldurar, con apariencia románica. ( foto )

  Exteriormente presenta una estampa similar a la ermita de Ntra. Sra. de Alcantarilla, por sus enormes faldones de tejados y por el pórtico que la rodea a los pies. Este pórtico formado por muy toscos pilares de piedra y cargaderos de madera, da al conjunto una estampa de gran rusticidad. Es otro interesante ejemplo de ermita rural de peregrinación, con indudable persistencia de lo medieval. En este templo se reunieron, en 23 de julio de 1472, los concejos de Belalcázar e Hinojosa para redactar unas ordenanzas que regularan el aprovechamiento de los pastos (35).

 

3. Ermita de S. Sebastián.

  En la parte más antigua de la población se levanta la ermita de S. Sebastián, hoy en estado ruinoso, que los habitantes tienen por la más antigua del pueblo.

  Es iglesia de una sola nave, con cubierta de madera a dos aguas. Exteriormente parece conservar mejor que en el interior su aspecto primitivo, tosco y achatado, con contrafuertes de sillares mal escuadrados, y con dos puertas, una a los pies y otra al lado del Evangelio, de medio punto con molduras en los arranques muy primitivas.

  En origen puede ser también del XIII o del XIV, aunque está bastante reformada. ( fotos 16 - 40 )

  El interior presenta tres grandes arcos perpiaños apuntados, de más de ocho metros de luz, que se apean sobre pilares y están formados por las típicas dovelas de poca altura y gran anchura

  Entre el primer arco y el toral, mas estrecho, se ensancha la iglesia formando un crucero. Tanto este crucero como los propios arcos y el ábside, de tipo gótico ya tradicional, con bóveda simple de crucería,  añadido a la primera construcción, son ya obra, tal vez, de principios del XVI. Unas malas pinturas en la bóveda del ábside, parecen querer reproducir otras más antiguas.

 

4. San Antón.

La ermita de S. Antón, también alejada de la población, repite el tipo de iglesia de arcos transversales, con contrafuertes en el exterior y ábside postizo, de estilo gótico.

  Al costado derecho se ha adosado un pórtico. El costado izquierdo presenta la particularidad de que entre cada para de contrafuertes se tiende un arco carpanel para vaciar el grueso del muro, dejando al exterior cuatro grandes arcos ciegos.

  Esta ermita parece haber sido muy reformada; pero los excesivos revocos y encalados ocultan por completo los aparejos, y es difícil encontrar rastros de su indudable antigüedad, que la estructura arquitectónica. ( fotos 17 - 39 )

  VIII. HOSPITAL DE S. ANTONIO.

  El Hospital de S. Antonio, enclavado en la plaza principal de la población, fue fundado por la iniciativa privada de varios vecinos (36) dando comienzo las obras en 1398 y terminándose en 1454.

  Las constituciones fueron aprobadas por el maestre don Gutierre de Sotomayor en este último año (37). En este hospital se instaló la Escuela de Cristo; desde 1676, ha servido de hospedería y de escuela, y, al término de nuestra guerra civil, sirvió de parroquia.

  Lo mas importante es la iglesia, de planta irregular, con cuatro arcos transversales de medio punto, sobre pilares, sin acusar al exterior contrafuertes, según parece. Como es de suponer, los arcos son dispares, por lo que el conjunto adquiere una extraña estampa, que denota su gran  antigüedad. El ábside, añadido posteriormente, es obra ya gótica de fines del XV o principios del XVI, con bóveda de arista con terceletes, y está situado a un lado de la cabecera. ( foto )

 

IX. ARQUITECTURA CIVIL.

 

1. El Castillo.

  Es tradición conservada de un expediente antiguo de competencia entre esta Villa y el Duque de Híjar, por la iglesia de Villacerrada, que donde se labró el castillo actual hubo una fortaleza romana, lo cual parece demostrado por los hallazgos de monedas de oro de Nerva, Trajano y Adriano, efectuados por don Gabriel Delgado, y por otros restos romanos en las cercas de Villavieja, el antiguo recinto.

  Nosotros hemos encontrado embutidos en la cerca restos de aras. Pero indudablemente mayor antigüedad indican los motivos ibéricos de collares de oro con colgantes de un cuarto de luna relleno de malla delicadísima y dos hachas de diorita encontrados por el mismo señor Delgado. Ramírez de las Casas Deza habla de la tradición, en esta villa, de que en un principio hubo, posiblemente, una fortaleza romana. ( foto )

  Mas tarde, el recinto del antiguo pueblo árabe de Gafic fue ocupado por la tribu yemení de los Balí. Gafic o Gahete es ya cristiano en 1236, bajo Fernando III, en dicha fecha. Lo cierto es que el Gahete tenía ya castillo en 1242. Fernando III, el 24 de julio de dicho año, donó al Concejo de Córdoba, los castillos de Ovejo, Chillón, Santa Eufemia, etc., entre ellos, Gahete, la Gafiq árabe (38).

  En 1245, en tiempo de Juan II, este lo concede, con la protesta de Córdoba, a don Gutierre de Sotomayor, maestre de Alcántara, juntamente con Hinojosa, quien tomó posesión en 1447. Dentro del viejo recinto amurallado trazan su castillo los Sotomayor. Este nuevo señor tuvo que restaurar el castillo de Gahete que se convirtió en lo sucesivo en residencia habitual de él y de sus descendientes (39).

  Quiere esto decir que el amurallamiento o Alcazaba primitiva se conserva como recinto exterior del castillo renacentista, solo que la muralla y cubos de tapial árabes fueron recubiertos exteriormente de un paramento granítico, hoy casi destruido.

  La fortaleza de Gafic corresponde al modelo árabe califal que vemos en el Vacar de perímetro rectangular adaptado más o menos al cauce del arroyo Caganchas, con los ángulos protegidos por torres y otras repartidas, en refuerzo. ( foto )

  Sobre el cauce del Caganchas se adelantan torres, albarranas, de las cuales se conservan dos, una de ellas es una coracha con la misión de sacar agua del arroyo.

  Se conservan igualmente los restos de la iglesia de Villacerrada, probablemente del siglo XIV.

  El castillo actual, del señorío de Sotomayor, es más bien lujo señorial que necesidad guerrera. De 1450 arranca la fecha de su construcción. Está encerrado en la Alcazaba y presenta una imponente traza, en espléndida mampostería granítica, con detalles de fuerte estructura de ladrillos en los lugares más movidos o débiles, como son los vanos, escalera y estructura interior. Integro debió producir un efecto de formidable potencia y majestuosidad, pero hoy todo el interior ha casi desaparecido.

  Asentado sobre una superficie aproximada de 3.500 metros cuadrados, su recinto exterior de forma trapezoidal leve, consta de 8 torres y sus respectivos lienzos de enlace, cuatro angulares y cuatro en la media de los muros. Excepto la del Homenaje, todas ellas, más o menos, sonde 7,20 de lado por 22 ms. de altura, sin contar las almenas perdidas. El lienzo general del castillo es de 2,80 ms. de grueso, siendo huecas las torres cuadradas y la del Homenaje.

  Esta última es la que da al horizonte la airosa silueta del castillo con sus 17 ms. de lado y 45 ms. de altura, cuadrada hasta las garitas cilíndricas, esquinadas y repartidas en los cuatro paramentos con los escudos de los Sotomayor en fastuosa unión de decoración y funcionalismo. ( fotos 19 - 43 )

  Cinco plantas, las dos últimas abovedadas y una cámara subterránea de 9 ms. de profundidad.

  Esta torre y castillo demuestran ser obra de un maestro de la arquitectura. No cabe duda de que el elemento más característico de esta fortaleza es esta torre del Homenaje, cuya grandiosidad y belleza, sobrepasa al resto del edificio y dieron lugar a que la villa recibiese el nombre de Belalcázar.

  Tanto en su interior como en su exterior se ve que predomina el aire palaciego y señorial sobre el estrictamente castrense. Los dos tercios  inferiores están constituidos por un prisma cuadrangular, y el tercio superior, por un cuerpo de sección casi circular cuyos ejes son iguales a los del otro cuerpo inferior. El tránsito de la planta cuadrada a la redonda se hace en las esquinas mediante unas semipirámides  escalonadas. Tanto en los ángulos como en las caras resaltan grandes garitones semicirculares, cuyas superficies convexas están ocupadas casi íntegramente por sendos escudos de los Sotomayor en acusado relieve.

  Se ha señalado la solución de las semipirámides angulares como muy semejante a la de la torre de S. Nicolás de la Villa en Córdoba. Es cierto; pero la relación mas evidente la guarda esta torre con la del Clavero, en Salamanca, mandada construir, en 1470, por el que entonces ocupaba dicho cargo en la orden de Alcántara, don Francisco de Sotomayor. Es indudable que la una se edificó sobre el modelo de la otra. En ambas campea el escudo de los Sotomayor, tan ligados a la orden de Alcántara (40). ( foto )

  En el siglo XVI, en tiempos del duque don Francisco (1531-1544), se edificó adosado al castillo un palacio plateresco  del que queda en pie parta de los muros, pero que ha sido saqueado, igual que el castillo. En varios lugares del pueblo se ven restos esculpidos de esta procedencia en fachadas recientes.

  Tanto en el castillo como en algunas ermitas hay marcas de canteros, cuyo estudio está por hacer y sería seguramente muy revelador.

 

2. Torres.

  * Los restos de la arquitectura militar existentes en el término de Belalcázar se refieren a los del Castro ibérico de Mojadilla.

  * Como cita histórica, la torre del Rayo al suroeste, límite del partido antiguo de Belalcázar de incierta localización, mandado hacer por Juan II.

  * El castro de Mojadilla o Cerro Castillejo, restos de fortificación ibérica en la orilla sur del Zújar, frente a asentamientos ibéricos a 1 Km. Esta orilla norte término del Viso.

  * Torre Catalina. Corresponde acaso a una torre medieval de la antigua aldea y está situada a una legua al oeste por el término de Castuera, entre los montes de la Casa del Hato y Portichuelo.

  * El Cerro de la Atalaya. Al sur de Belalcázar y oeste de la carretera de Hinojosa. Conserva restos posiblemente de fortificación.

  * Cerro de Alcantarilla. Fortificación ibérica de la cota 469, de 120 x 60 ms. Junto a la ermita de Alcantarilla y dominando el antiguo puente romano y el camino o vía romana. Se habla de él en el amojonamiento de 1446, y en tiempos de Enrique II estuvo en pleito el amojonamiento. Es rectangular, de piedra seca y espiga y la rodea un foso excavado en la roca. Cerámica ibérica y romana. 

  * Torre Tejada. A una legua al oriente de Belalcázar, cerca del Guadarramilla donde quedan restos y una inscripción romana en las Monjas de la Columna. La aldea se perdió en 1374. Ruinas de argamasa.

  * Torre Luerga o Luenga. En su aldea a media legua al sur. Hoy desaparecida.

 

3. Casas.

  No hay en el pueblo grandes construcciones palaciegas, sino algunas casas señoriales, marcadas con escudos nobiliarios en sus fachadas y con abundantes piezas y patios, tanto para viviendas como para labor. Estas casas, en general, no obedecen a un concepto estructural básico, sino que son el resultado de una suma de pequeños núcleos, unas veces agrupados alrededor del patio, otras de una cocina y otras como resultante de añadir casas contiguas. No obstante son de gran interés para el conocimiento de ciertos estamentos sociales.

  La fachada más notable desde el punto de vista arquitectónico es el de la casa de la familia García de la Barga, en la que nació el célebre escritor Corpus Barga. Tiene portada de piedra con gran balcón con coronamiento de piedra. Las rejas del piso bajo así como las barandas de los balcones del alto, son convexas. Varias pilastras de piedra, zócalo y un gran entablamento de lo mismo resaltan sobre la cal. Un torreón de ladrillo diáfano completa la estampa (41) .

  De gran interés es la casa llamada de los Morillo-Velarde, sobre todo desde el punto de vista urbanístico, ya que crea una plaza entre su fachada y la de los edificios de servicios que quedan fronteros.  ( fotos 21 - 22 )

  Los muros de estas casas suelen ser gruesos, formando crujías, generalmente paralelas al muro de fachada. Es frecuente la cubierta de madera, en algunos casos con vigas y alfarjes, en lugar de bóvedas de arista de ladrillo visto, frecuentes en otros pueblos de la sierra. En las partes secundarias cubren con lo que aquí llaman “tiguillo”, que consiste en colocar, sobre rollizos, palos de madroño, y, encima ramas de monte. Elemento muy importante son las cocinas muy similares a las de todas estas regiones serranas, con enorme chimenea, piedra de fuego, arco chato, basares, alacenas, cantareras etc.

  Desde la entrada hacia el interior se suele extender, en muchas casas acomodadas, una faja empedrada con labores de piedras blancas y negras, llamadas bolos, muy típicas en el pueblo.

  Las casas populares mas antiguas son de una planta y de puerta de arco. Mas tarde de suele poner un dintel monolítico de granito, a veces de gran longitud, descargado por un arco de ladrillo, que luego se oculta con el revoco. Con mucha frecuencia, las jambas y el dintel de las casas populares están formados por grandes piedras casi sin escuadrar entre las que quedan amplias juntas encaladas que dan un aspecto muy particular y típico. ( foto )

  También muy interesante es la casa Administración de la Casa de Osuna en la calle Reina Regente. Lo mas notable son los escudos de su fachada, procedentes al parecer del castillo, correspondientes a los apellidos Sotomayor, Enríquez, Zúñiga y Morillo.

  En el interior hay varias techumbres de madera, con pinturas, del palacio que se construyó adosado al castillo en el siglo XVI. Igualmente proceden de allí una escalera de madera, pies derechos, zapatas, vigas, tablaxones con labores góticas talladas a bisel, así como columnas de un tipo algo repetido en el pueblo, de poca altura, cuya sección es oblonga en lugar de circular.

  Son también dignas de señalarse por sus fachadas con escudos de piedra las casas núms. 2 y 6 de la calle Generalísimo y otra en la calle Larga, núm. 28 y también, por su portada de piedra, la llamada de la Inquisición.

 

Fuente llamada El Pilar.

  Es una fuente, con gran pilón octogonal, con pilar barroco central del que salen cuatro caños de bronce. Lleva anejo un abrevadero de 29,40 ms. de largo por 4,66 de ancho. Es espacio en que se halla esta fuente, está rodeado en tres de sus lados por una tosca balaustrada.

  Las enormes proporciones del conjunto, la calidad del granito gris, único material y el ser uno de los pocos ejemplos del género que van quedando, hacen que merezca la pena llamar la atención sobre esta fuente. ( foto )

 

5. Puentes.

  Puente de S. Pedro, en el camino de la Mesta, que viene de Castuera, todo también del granito gris de la comarca. Tiene ocho grandes ojos de medio punto y forma dos ligeras rampas. Por su aspecto actual parece obra del Renacimiento.

  Un curioso ejemplar de construcción rústica y popular es el puente de Consolación, sobre el arroyo Jarilla, formado por losas rústicas de granito de casi cinco metros de longitud, apoyadas sobre pilares del mismo material. Una de estas losas lleva la fecha de 1869. ( foto )

 

6. Pósito.

  Aún queda buena parte del antiguo pósito, convertido en Hogar Juvenil. Su parte principal está constituida por un recinto cubierto por nueve bóvedas de arista, hechas de ladrillo puesto de canto, sistema muy usado en la región extremeña y sostenida por toscas columnas de poca altura.

  La portada está formada por un arco de piedra, algo rebajado, de largas dovelas, trasdosado hasta los arranques por una moldura de perfil gótico que arranca de pequeñas ménsulas del mismo estilo.

  Parece obra del siglo XVI, así como también debe pertenecer a ésta época el abovedado interior. ( foto )

NOTAS.

  1. Ramírez de las Casas-Deza, Luis Mª, Corografía de la Provincia de Córdoba.

  2. Hernández Jiménez, Félix, “Estudios de geografía histórica española, VII: Gafiq, Gahet=Belalcázar”, Al-Andalus, IX (1944), pp.71-109.

  3. Arjona Castro, Antonio,”La cora de Fahs al-Ballut”, Actas del I Congreso de Historia de Andalucía, Andalucía Medieval, t. I, pp.77-94

  4. González, Julio, El Reino de Castilla en la época de Alfonso VIII, Madrid, 1960, t. III, pp. 83-85.

  5. Crónica latina de los Reyes de Castilla, edic. de M.ª Desamparados Cabanes, Valencia, 1970, p.73.

  6. Cabrera Muñoz, Emilio, El Condado de Belalcázar (1444-1518), Córdoba, 1977, pp.51-60 estudia detenidamente la reconquista y repoblación del término.

  7. Archivo Municipal de Córdoba, secc. 1º., serie 2ª. Romero de Lecea, Carlos, Privilegios reales y viejos documentos. Córdoba, Madrid, 1972 con glosa de Julio González.

  8. Cabrera Muñoz, Emilio, Ibid.

  9. Ibid., pp.388-389. Del mismo autor, “El señorío de Gahete e Hinojosa. Límites geográficos”, Actas de las I jornadas de metodología aplicada de las Ciencias Históricas, Santiago de Compostela, 1975, pp.247-253.

  10. Siempre ha dependido de la diócesis de Córdoba, pero en lo civil, a Extremadura, hasta 1822, y por lo administrativo, se agregó en 1836.

  15. Cabrera, Emilio, El condado de Belalcázar, p. 55.

 

16. Procedente de esta primitiva iglesia debe ser la tabla de Cambridge, de hacia finales del siglo XV.

  17. “Luego el Visitador General visitó el cuerpo material de la dicha yglesia e halló questauan hechos tres arcos de cantería con alguna moldura grandes, los dos cubiertos y el otro descubierto que bienen desde la capilla mayor hazia el testero de enfrente sobre el techo de la yglesia vieja, y la yglesia vieja está maltrazada e de maltrecho, e faltan atrás tres arcos del cuerpo de la yglesia nueva sigun la traça della sin el toral.

            El cuerpo de la yglesia nueva es de una nabe grande de bobeda y la muralla de la pared questá fecha de cantería llana. Ay de presente obra en ella. Mandosele al obrero que no passe delante sin nuevo decreto al pie de la quenta, digo, en la conclusión del gasto dela dicha obra, conviene que se de dinero y se haga la dicha obra. Los dichos arcos vienen cruzando atravesados sobre el cuerpo de la yglesia”.

 

            (V.G. Belalcázar, Año 1589, ff. 1r.- 1v). Nieto Cumplido, Manuel, Documentos para la Historia del Arte en Córdoba. (Inédito) Doc. Núm. 401.

  18. Ramírez de Arellano, Rafael, Inventario, p. 95 de la xerocopia del C. A. P. (Diputación de Córdoba). El retablo destruido durante la guerra civil era de madera, con columnas salomónicas; posiblemente de Sánchez de Rueda.

  19. Valverde Madrid, José, en su libro Ensayo socio-histórico de retablistas cordobeses del siglo XVIII, página256, trae un contrato de retablo para Belalcázar, por Teodosio Sánchez de Rueda. Sin embargo no aluden a él ni Casas-Deza ni Ramírez de Arellano, tal vez porque, dado su estilo, no lo creyeron digno de mención.

  20. Dice Ramírez de Arellano que “la gran nave de la iglesia está dividida por seis arcos muy grandes de buena curva y buena construcción a mas del toral”, Inventario, p. 95 de la xerocopia del C. A. P.

  21. “Parece que en virtud de otra comisión del Obispo, mi señor, el dicho obrero dio el uso de otra capilla que alinda con la capilla de Manuel de Murillo Velarde al lic. Juan Murillo de Medina y sus herederos por la cual dio limosna a la Fábrica dos mil ducientos reales que se le cargan”.

 

            Otra capilla se vendió con la de Murillo de Medina, al rector García Rayo. (Libro de Visitas Generales. Belalcázar. 1652, ff. 11-v y ss.) Nieto Cumplido, Manuel, op. Cit,. Documentos núms. 445, 446 y 447.

  22. En el centro de la iglesia hay una lápida muy antigua, sin fecha, rodeada de enchinado, caso curioso, de Pedro de Alarcón de Molina y Juana Díaz Maldonada, su mujer.

  A la puerta de la sacristía, otra lápida dice: AQUÍ YACE EL RMO. P. F. JUAN DE ROBLES VICARIO QUE FUE DE TODA LA ORDEN DE NUESTRO SERAPHICO P. S. FRANCISCO I COMISARIO GENERAL EN ESTA FAMILIA CISMONTANA. MURIO EN 8 DE NOVIEMBRE AÑO DE 1659.

  23. La luz de este gran hueco es de 5,82 ms., y la profundidad, 2,73 ms. En el paramento, entre las columnas que flanquean la puerta, se ven algunas letras, que tal vez sean marcas de cantería, aunque parecen tener otra significación.

  24. En el libro de Visitas Generales del Obispado, entre los datos correspondientes a 1632, obran los siguientes:

 

            - “Más se le descargan treinte y cinco reales que pareze aver gastado, los veinte y tres de hacer un cimiento los Gallegos en la cerca de la Yglesia, e doce en dos quarterones para la cámara de la torre de la Yglesia”.

 

            - 1980 reales se pagaron a Francisco Rodríguez, Pedro Pérez y Francisco López Portillo, maestros de cantería, por 990 varas de sillares que hicieron, a dos reales cada vara.

 

            - 400 reales a Bartolomé López de Portillo, cantero, por sacar 34 varas de bolsores (dovelas), a cuatro reales y medio cada vara.

            - Treinta y dos reales por labrar el dintel de la ventana de la torre y veintiuno por labrar el rincón de la ventana.

 

            - Treinta y seis reales por “labrar el vocardado de la ventana de la puerta de fuera”. Nieto Cumplido, Manuel, op. cit,. Documentos núms. 419, 420, 421, 422, 423, 424.

 

- Todavía, en 1645, se hacen obras nuevas en las que se gastaron 8.714 ladrillos, 4050 tejas y otros materiales. Id. Documentos 432 a 438.

 

25. Angulo Iñiguez, “Arquitectura mudéjar sevillana”.

  26. Ramírez de Arellano, Rafael, op. cit,. p. 96 de la xerocopia del C. A. P. (Diputación de Córdoba).

  27. Ramírez y de las Casas-Deza, Luis Mª., ”Corografía de Córdoba”, p. 89 de la xerocopia del C. A. P. 

  28. Valverde Madrid, José, op. cit,. Pp. 183 y 184.

  29. Cabrera, Emilio, El Condado de Belalcázar, p. 326.

  30. Ramírez de Arellano, Rafael, Inventario, p. 106. T. II de la xerocopia del C. A. P.

  31. Cabrera, Emilio, op. cit,. P. 326.

  32. Ramírez de Arellano, Rafael, Inventario, p. 110 de la xerocopia del C. A. P.

  33. Parece que en este lugar hubo alguna fortificación porque en el amojonamiento que se hizo en 1446, se pone por linde de dicha fortaleza con estas palabras “desde el río Zújar, por el vado viejo, río arriba hasta el castillo de las Alcantarillas, con el ejido de las Alcantarillas que cae  y está a la otra parte del río, a mano derecha del dicho castillo hasta la posada del Torozo”. Ramírez de las Casas-Deza, Luis Mª. Corografía, pp. 98-99.

  34. Ramírez de las Casas-Deza, Luis Mª. vio un retablo que atribuye al siglo XIV o al XV. Corografía, p. 96. 

  35. Cabrera Muñoz, Emilio, El Condado de Belalcázar, p. 441.

  36. Cabrera Muñoz, Emilio, El Condado de Belalcázar, p. 329. Poco decisiva fue la aportación de la familia condal al Hospital de S. Antonio, fundación muy anterior a la señorialización del lugar, pero sobre el que ejercieron ciertas prerrogativas los condes.

  37. Ramírez y de las Casas-Deza, Luis Mª. Corografía, p. 95 de la xerocopia del C. A. P.

  38. “Os concedo los castillos de Almodóvar, Obejo, Chillón, Santa Eufemia, el castillo y villa de Gahet, la villa denominada Pedroches y el castillo de Mochuelo”. Donación al concejo de Córdoba por Fernando III. Toledo, 24, julio, 1243. Arch. Munic. de Córdoba

  39. No es fácil saber si el maestre don Gutierre inició ya esta restauración, porque no se ha conservado documentación al respecto; pero las ruinas de la fortaleza evidencian que la mayor parte de lo que hoy subsiste, a excepción del palacio renacentista edificado por el duque don Francisco, se construyó durante el matrimonio de Alfonso I y doña Elvira de Stúñiga, y por tanto, a partir de 1450. Cabrera Muñoz, Emilio, El Condado de Belalcázar (1444-1518). p. 197.

  40. Cabrera Muñoz, Emilio, El Condado de Belalcázar (op. cit., p. 290) basándose en la existencia de una cadena tallada alrededor de esta torre dice que esta cadena tuvo necesariamente que esculpirse con posterioridad al matrimonio de doña Elvira de Stúñiga, apellido del que era emblema. Añade que se sabe con precisión que en 1464, cuando tuvo lugar la muerte de don Alfonso, aún continuaban las obras.

  No obstante, hay cadenas rodeando torres como en el castillo de Aguilar de la Frontera. De todos modos, fue en tiempos de doña Elvira cuando se terminó la obra del castillo.

  41. El propio Corpus Barga habla de su casa en estos términos, después de verla a su vuelta del exilio “mi casa solariega la Casa Grande su balcón volado con sus dos escudos de piedra estos son los escudos de los Gómez de Castilruiz la estatua del arcángel San Rafael encima y en el piso bajo las bellas rejas de la ventanas verticales pero el balcón las ventanas y la puerta mayor cerrados el postigo también lo que me impresionó es que estaban cerradas todas las casas de la calle….. no hay mas que escombros detrás de la fachada que se ha hecho del zaguán con sus hermosas baldosas blancas y azules qué de la magnífica chimenea de campana negra y alta a la que daban las ventanas de una sala del primer piso donde se ahumaban los jamones qué de la amplia escalera que arrancaba enfrente de la chimenea al otro lado del zaguán….”.

  Corpus Barga, Los pasos contados, pp. IX-X. Alianza Editorial. Madrid, 1979

 

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Del CATÁLOGO ARTÍSTICO Y MONUMENTAL de la provincia de CÓRDOBA. Tomo I. Adamuz.-Bujalance. Excma. Diputación Provincial de Córdoba. Comisión de Cultura. 1981.  

Colaboran en su preparación para la Web: Claudio Rodríguez y Luis Fernández.

 Junio de 2007  

 

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